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sábado, 15 de mayo de 2010

Elemental querido Watson

Tenía veintiséis años. Y el pelo rubio, tanto como cuando los rayos de sol se cuelan en su ventana. Lo que más le gustaba era viajar en tren. Usaba de excusa su cámara fotográfica para poder hacerlo. Tenía una polaroid un tanto gastada que le había dejado su abuelo de legado antes de dejarla. Le gustaba comprar un billete hacía el primer pueblecito de montaña que partiese. No tenía a nadie para dar explicaciones, era libre. En casa no la esperaba nadie. El asiento de la ventana siempre se lo reservaba para ella, para poder empaparse mejor de todo aquello que quería retratar.

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