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jueves, 30 de septiembre de 2010

Aunque tu no lo sepas.

Me he inventado tu nombre, me drogué con promesas y he dormido en los coches. Aunque tu no lo entiendas nunca escribo el remite en el sobre, por no dejar mis huellas.

domingo, 19 de septiembre de 2010

New York

Vive sin domingos.

Después de todo sólo vivimos una vez. No hay tiempo de tener miedo. Atrévete. Olvídate de que te están mirando. Intenta la jugada imposible. Corre el riesgo. No te preocupes por ser aceptado. No te conformes con ser uno más. Nadie te ata. Nadie te obliga. Sé tú mismo. No tienes nada que perder y todo, todo, todo por ganar. Muchas veces creemos en el destino. Rezamos, esperamos que las cosas pasen y nos olvidamos de lo más importante. ¡Creer en nosotros mismos! Nos conformamos en vez de arriesgarnos. Sin pensar que cada día que pasa nunca volverá. Nada está escrito, nada está hecho, ni siquiera lo imposible. Todo depende de nuestra voluntad, de decir "si puedo" a cada desafío. Tenemos el poder. Cuando estamos decididos, cuando estamos convencidos, cuando de verdad queremos algo, no hay obstáculo capaz de imponerse.  El mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Ojos que no ven, corazón que no siente.

Unos me llaman chaval, otros me dicen caballero.

Era dulce. Dulce e imaginativa. Creadora de sueños. Derrochadora de vida. Incapaz de hacer daño. Aunque quisiese, no podría. Nunca me enamoré de ella, no lo creo.  Era buena. Guapa, no mucho, pero tenía ese encanto... Ojos que gritaban. Dientes blancos y aliento puro. No he logrado encontrar una sonrisa como la suya, ni espero hacerlo. El hondeo de su pelo era sincero. Más que yo, que jugué con su suerte, su imaginación y con su dulzura.

domingo, 5 de septiembre de 2010

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Él de menta y ella demente.



Porque cada vez que llueve alguien se ahoga, pero a ti parece darte igual...

En el fin del mundo, también llueve.


Voy a coger todos los recuerdos que tengo de ti, todas las conversaciones, canciones, mensajes, risas, sonrisas, carcajadas, días y paseos. Meterlos en una caja y tirarlos al mar...

Y después me compraré un neopreno y una bombona de oxígeno para poder recuperarlos.
Porque a veces como dice Sabina, hasta las suelas de mis zapatos te echan de menos.