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viernes, 29 de abril de 2011

The sky is yours.


En el fondo la ves como una niña cabreada con el mundo, un ser fotosensible, al que le pierden las formas y le ganan las contradicciones. 

lunes, 18 de abril de 2011

Poesía.



Cuando terminó la reunión del equipo directivo se refugió en su despacho. Tenía motivos para sentirse orgullosa de su carrera,  nadie había llegado tan alto siendo tan joven, pero en cambio, odiaba su trabajo,  le aburrían todas aquellas sesiones interminables analizando los cambios bolsistas. Cada mañana se tomaba un café con sus compañeros de trabajo, todos hombres, todos extraños, aunque quizás, era ella la diferente. 
Aquel día se dio cuenta de que iban a abrir una librería nueva, era perfecto, ahora podría escaparse y perderse entre todos los volumenes. Día tras día acudía allí, se sentaba en una de las mesas y leía. Poesía, narrativa, teatro... No importaba el que, si no evadirse de su monotonía, aunque lo que más le gustaba era la poesía. Una mañana cuando se dirigió a una de las tantas secciones ya visitadas anteriormente, descubrió una tarjeta azul colocada entre dos libros. Pensó para si que se trataba de una broma, pero decidió cogerla igualmente. En su interior y con letras suavemente trazadas, estaba escrito una especie de poema. Las primeras palabras eran una delicada mezcla de pasión y belleza, que ganaban intensidad hasta explotar en las maravillosas palabras finales, que una vez leídas, eran imposibles de olvidar.
" Y cuando me doy cuenta de como vamos a pasar por este mundo sin dejar rastro, después de llevar unas vidas estúpidas, comprendo con rabia que en la vida lo único que queda, es el amor."

viernes, 15 de abril de 2011

Puntos suspensivos.


Obsesivos , absolutos: a todo o nada. Los amores juveniles son así. Espero que esta vez, y si Sabina me lo permite, al punto final de los finales le sigan dos puntos suspensivos.

domingo, 10 de abril de 2011

Nunca es primavera donde tu creciste.

Y poco a poco fui despegando la vida de las cuatro paredes que me habían oído llorar, gritar, gemir, reír, susurrar y roncar, y en cada trozo de ella percibía el olor del recuerdo. Retiré con calma mis entradas de conciertos, mis recortes de periódico, mis fotos, mis dudas y mis errores, mis pasiones, mi entusiasmo, mi crecer prematuro, mis canciones... Sin embargo quedaron las marcas de todo aquello dibujadas con polvo, como si fueran cicatrices del tiempo, y las sentí en mi piel. Sentí las rodillas golpeando contra los bordes de la cama al intentar subir, cuando mis piernas eran todavía demasiado cortas. Sentí el sudor frío en la nuca de esos días en que, temía el ataque de los monstruos escondidos en la oscuridad del armario; y el temblor en los dientes cuando me desnudaron por primera vez, y esa torpeza; y la desesperación constante de no encontrar nunca lo que buscaba hasta que tomé la decisión de organizarme. Porque llegó un momento en el que habían tantas cosas, que empecé a colgarlas del techo.
Después de aquello, me centré en el balcón y salí a echarle un último vistazo. Justo enfrente había una casa color salmón, con su jardín, su estanque, sus palmeras.. En la que no vivía nadie. Dos veces por semana venía el jardinero, siempre puntual, siempre eficiente, y una vez al mes se celebraba una gran fiesta. 
Recordé la promesa que le hice a un antiguo compañero de besos de vivir allí algún día, y lo recordé con cariño, porque era una propuesta lejana, que sonaba como si nunca la hubiese tomado en serio, a pesar de que, sinceramente sí lo hice. Y más que nunca tuve consciencia del tiempo y de cómo cambia las cosas. Y con la ligereza de ese tiempo, me cubrí las muñecas y escribí por última vez desde ese balcón, a mano.

miércoles, 6 de abril de 2011

El sitio de mi recreo.



Tal vez lo que pasa con las cosas importantes es que no puedes armarlas y desarmarlas a tu antojo. Que son las únicas que te hacen pensar dos veces antes de a abrir la boca. Las que te cambian y te hacen cosquillas. Y muchas veces también son, las que hacen que tengas una sonrisa desde el momento en que separas los pies de la cama.

domingo, 3 de abril de 2011

Ella es un pequeño nudo de dudas.


Quizá algún día entienda como puede salir el sol de repente con un cielo cubierto de nubes,  porque una cama vacía me ata cada mañana a los brazos del "no vivir", porque dicen eso de cuando menos te lo esperas, si nuestra vida es esperar. Puede que llegue a entender porque el corazón funciona independiente al resto del cuerpo, hace lo que le place; porque la gente olvida, porque mi madre apunta recetas de Arguiñano que no hará o porque la promesas nunca se cumplen. Incluso puede que algún día me entienda a mi misma, porque cruzo la línea entre la sonrisa y las lágrimas cada cinco minutos, porque me alejo cuando sueño con acercarme y porque me escondo cuando sueño con mostrarme.
Entenderé porque me gusta tanto complicarme la vida. Y sabré porque el espejo me devuelve cada mañana una imagen diferente y porque me quema la piel..
O tal vez no... igual es que hay cosas que existen porque nadie las entiende, cosas que hacemos existir con nuestra ignorancia y el día que les encontramos una explicación, desaparecen para siempre..

sábado, 2 de abril de 2011

Bla, bla, bla.



Decía mi moderno profesor de lengua hace unas semanas que si queríamos escribir, escribiéramos de lo que hemos vivido, de lo que sabemos. Y me preguntaba yo: ¿de qué escribo? ¿de qué hablo y hablaré?
Hablo de un pueblo de extrarradio, de adolescentes a la deriva y confusos. De tardes y noches frías sin nada que hacer. Hablo del humo que aspiramos continuamente y de los botellones. Mientras que los 'niños de ciudad' cenan noche tras noche en el burguer king para más tarde acabar en la discoteca del momento o yendo a cualquier concierto. Y podría continuar hablando de lo que la piel no dice y nuestras bocas tampoco. De lo que se queda en mitad de la garganta y lo que decimos a media voz. De las ausencias en colchones y sacos de dormir. De caricias desgastadas y recuerdos olvidados. De frases de libros y obras de teatro. De películas que gritan al mundo, aunque este se niegue a escuchar. De los efectos del alcohol, de aquel color de ojos o de los secretos encerrados en un cajón. De los lunares en tu cuerpo y de los puntos seguidos, y los puntos y aparte.
Nos conformamos pensando en que un día saldremos de este agujero, que nos iremos a alguna ciudad cosmopolita europea. Pero, ¿a quién queremos engañar? Son solo sueños escritos en papel de liar.