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sábado, 28 de mayo de 2011

miércoles, 25 de mayo de 2011

La vida es como el café, tú decides cuanto azúcar ponerle.


Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta, de que esto pasa por que debe de ser así. Llegan para servir un propósito, para enseñarnos una lección, para ayudarnos a descubrir quienes somos en realidad, y para enseñarnos todo aquello que deseamos alcanzar, y todo lo que deberíamos dejar pasar. No sabes quienes son hasta que fijas tus ojos en ellas, pero es entonces cuando sabes y comprendes, que te cambiarán la vida.

martes, 24 de mayo de 2011

Lost




Ultimamente estaba tan agotada física y psicológicamente, que ni siquiera era consciente de las consecuencias que traerían mis actos. En apenas una semana, mi vida había dado un giro de 360º, del cual aún me estaba reponiendo. Tendría que pasar algo de tiempo para que fuera consciente de todo lo que se me venia encima, y eso no me hacía especialmente gracia.
Me reconfortaba el hecho de que al menos, mi agotamiento físico lo podía disolver con muchísimas horas de sueño, pero... ¿Y el psicológico? Era imposible hacerlo desaparecer.
Ni siquiera las cosas a las que antes me aferraba para sentirme mejor en este momento causaban efecto... Me sentía muerta en vida. 
Y como algo no me hiciera sonreír de nuevo, iba a estar en ese estado mucho más tiempo.

domingo, 22 de mayo de 2011

...






Dices que no hay nadie que se ajuste a ti. Pero no te creo. Y te digo que no, que siempre, siempre, siempre hay alguien. Somos seres humanos y los seres humanos no estan hechos para caminar en soledad. La vida pierde color cuando no tienes a nadie con quien compartirla, ¿sabes?
Seguro, seguro, segurísimo hay alguien ahí fuera que se muere por tus huesos, que te observa desde lejos, cobarde, inocente y anhelante. Esperando su momento. Alguien que quiere llenar tus oídos con palabras, tu estómago de mariposas y tu corazón de amor, sincero y puro.
Cuántos desengaños nos llevamos por amor. Miles de personas pasan por nuestra vida como coches en carretera. Pero siempre hay una. Esa que no puedes definir. Esa que llega un dia, de repente, y vuelve tu mundo del revés...

sábado, 21 de mayo de 2011

Sociedad sin libertad.


Un hombre apoyado en el muro de la estación me dijo : “nunca pierda su sonrisa, señorita”.
Por momentos como este, jamás abandonaría el planeta Tierra. Y mira que han existido veces que en mi cabeza aparecía la idea de crear algo que me llevase “sin rumbo”, lejos de cualquiera. Pensaba que nunca iba a apreciar la soledad, pero al parecer llega un momento en tu vida, que la necesitas, no solo la valoras como una “comodidad” , sino que la calificas como una necesidad. 
He llegado a pensar que tal vez si no estuviese aquí, enfrentándome al día a día no pasaría nada. Total, uno más, uno menos.. ¿Somos eso no? Un simple número.
No hay mucho más que entender. Tenemos delante una sociedad que no solo nos quita libertad, sino que nos impone una manera de pensar y nos rompe las ilusiones, destrozando ideas y criticando pensamientos.
¿Y porqué debemos apreciar el mundo si es así? No puedo decir el mundo, debo decir “nuestro mundo”. El mundo que creamos, la autodestrucción, que no solo destruye valores propios, sino que también ajenos. Y solo puedo decir que prefiero que ese mundo sea “vuestro”. 
Me niego a ser una marioneta. Una opción o una presa. Me niego a no poder gritar y sentir por miedo a los prejuicios. Me niego a un mundo que piensa demasiado, yo opino que los cálculos nos sobran. Me niego a vivir una vida que no es vida. Me niego a la masa y a la vitalidad negada por un conjunto de inhumanidades que se exigen a ciencia cierta, dónde pocos cierran su enorme pico.
Pero cuando alguien, cuando un desconocido, me dice cosas así, no me puedo negar a vivir. A aprovechar cada segundo y a abrazar momentos como esos. A quedarme con cada frase que consiga hacerme pensar y existir. Y me encanta, me encanta esa sensación de libertad que me hace olvidar toda la falta de carisma que existe en vuestro mundo. Por que en vuestro mundo nadie os dirá frases como esta. En vuestro mundo la libertad está limitada.
Me encanta vivir y encontrar cada día un motivo más, para no dejar de hacerlo.

viernes, 20 de mayo de 2011

Lady Blue.



Hacía tiempo que mi cara no me sorprendía, ni siquiera cuando me cortaba el pelo. Sin embargo aquella noche, el cepillito embadurnado de pasta negra que sostenía mi mano derecha, no llegó a encontrarse con las pestañas, tiesas, inmóviles, perfectamente adiestradas, que lo esperaban al borde de unos párpados bien estirados. Y es que un instante antes de que alcanzara su destino, me di cuenta de que mis ojos estaban brillando demasiado.

miércoles, 18 de mayo de 2011

M está segura de que todo irá mejor.


De vez en cuando necesitamos un día. Un día para llorar, para gritar, para odiar y querer al mundo a la vez. Para pensar en lo que ya no está y en todo lo que hemos conseguido. En que el parte ya no dará más tormentas.  Un día para coger todo el aire que podamos y respirar muy muy profundo, para preparar cada pequeño cambio en nuestra vida.. Y no sé hacia donde voy, nunca lo sé. Lo que sí sé es que mejor sola que mal acompañada. Aunque a veces tenga la sensación de que todo se desmorone alrededor. Aunque quiera salir corriendo algunos días sólo para asegurarme de que realmente quiero regresar. Siempre es más fácil hablar de las cosas que vuelven nuestros días de colores sombríos y tristes. Hablar de la lluvia que nos cala los pies y nos mete ese frío desgarrador en el cuerpo, ese que no sale aunque nos arropemos hasta casi no respirar. Es más fácil llorar las palabras, para ver si de alguna forma nos quedamos secos de una vez, para ver si podemos reparar todas las goteras de nuestra cabeza. Pero, ¿y la felicidad? Los días que vuelan porque cada segundo es perfecto. De esos días es más difícil hablar, quizá porque pasan tan pocas veces que preferimos aprovecharlos y dejar el recuerdo guardado bajo llave, por si algún día se vuelve en nuestra contra.

domingo, 15 de mayo de 2011

Precipicio.











A veces necesitamos un precipicio inesperado delante de nuestros ojos, para darnos cuenta de lo que son realmente los problemas, para ver que, por naturalidad imbécil humana, obligamos a hacer caer lágrimas buscando motivos que no existen. Para ver que a menudo nos cargamos aquello que nos hace felices sin verlo, que las cosas no pierden magia por sí solas, y que el tiempo no es siempre un enemigo.
Somos nosotros mismos, quienes tenemos que decidir si seguir con la magia o dejarla e intentarnos convencer, de que se ha ido sola y no hay nada que hacer para recuperarla.
Lo necesitamos para darnos cuenta de los mil errores cometidos y para valorar aquello, que de repente un día, así como el precipicio, puede aparecer o desaparecer. Puede que solo así nos demos cuenta de lo que tenemos, e imaginar lo minúsculos e insignificantes que seríamos sin ello.
Y después de todo, agradecerlo con una sonrisa y con lágrimas resbalando mejilla abajo, con sabor agridulce, si agridulce, como la vida misma.

domingo, 8 de mayo de 2011

AGAIN

Un día le enseñaron a hablar con los ojos, y todavía recuerda esa mirada como la más bonita de todas, cuando los atardeceres en la terraza se llenaban de abrazos de colores y las noches pedían mucho más. Un día le enseñaron a cruzar los cielos, a coger una maleta y a distinguir entre lo necesario y lo que quizá no lo es tanto. Le hablaron de dolor y lágrimas, de paseos mirando estrellas y deseando más que nunca aprender a sonreír otra vez. Le enseñaron a respirar profundo y a contar hasta diez muchas veces. Le contaron algunas cosas acerca de la amistad, esa clase de amor que nunca se extingue. Le revolvieron el estómago, se lo llenaron de mariposas y se las mataron todas al vuelo también. Aprendió un poco acerca del interés, acerca de las ganas prohibidas, de las noches fugaces y del sabor que queda tras unos besos casi muertos. Rió imaginando una vida perfecta, una donde no tuviese que correr atravesando kilómetros. Pero nunca le enseñaron a parar de bailar cuando la música se acaba, nunca le enseñaron a superar las decepciones, a escoger mejor, a usar la cabeza... Todavía no sabe que se siente cuando te cogen el corazón y le devuelven cada pequeño trozo que le ha sido arrancado... No sabe de sonrisas sin fecha de caducidad. Nunca aprendió a creer en los siempre, para ella todos los finales están escritos con tinta indeleble, no existen las promesas y olvidó los sueños en el asiento de atrás del último autobús. Ahora tiene que aprender otra vez, tiene que aprender a recuperarlo todo, a recuperarse. . De momento prefiere no creer y va a frenar las ganas de dejarse llevar porque los impulsos nunca se le han dado nada, nada bien. ¿Y todavía preguntan por qué a veces es intratable y por qué no deja que nadie la toque?