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viernes, 20 de mayo de 2011

Lady Blue.



Hacía tiempo que mi cara no me sorprendía, ni siquiera cuando me cortaba el pelo. Sin embargo aquella noche, el cepillito embadurnado de pasta negra que sostenía mi mano derecha, no llegó a encontrarse con las pestañas, tiesas, inmóviles, perfectamente adiestradas, que lo esperaban al borde de unos párpados bien estirados. Y es que un instante antes de que alcanzara su destino, me di cuenta de que mis ojos estaban brillando demasiado.

2 comentarios:

Algo de mi. dijo...

Es hermoso aquel brillo de ojos que refleja nuestra felicidad interna.. un abrazotote (:*

labiosdefresa dijo...

no hay nada como ser feliiiiz! :)