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jueves, 30 de junio de 2011

Ruta30.







Que me cansé de que la gente sea tan superficial, que lo único que importe sea tener con quien salir un sábado de noche, con quien bailar hasta que se haga de día, con quien presumir de todo lo supuestamente perfecta que es tu vida, mientras por dentro te das cuenta, de que quizás el otro sea el que más tenga, aunque a simple vista no se vea. Que a fin de cuentas a muy poca gente le importa si vas o dejas de venir. Si caes o si te vuelves a levantar. Si sientes o si se te congelan las ganas. Que sólo tú puedes decidir cuándo volver a levantarte, cuando volver a pintar una sonrisa que no sea de mentira, una que se te escape cuando parezca que ya todo estaba perdido. Aprender a decir las cosas, sin miedo a todo lo que puedas perder, porque sabes que igualmente lo acabarías perdiendo. Que te de igual lo que piensen, porque nadie tiene la perfección en sus manos, porque quien te juzga es a fin de cuentas, el que lo hace peor.  Que esta vida es para los soñadores. Para los que se levantan cada día pensando que hoy podría cambiar todo, para los que siguen necesitando que alguien los abrace por las noches, porque en el fondo siguen teniendo el mismo miedo a los monstruos enormes que viven bajo la cama. 

lunes, 27 de junio de 2011

San Juan 2011






Recuerda quién eres.
Recuerda que si estás aquí, es por algo.
Recuerda que ellos siempre estarán, cuando todos los demás se vayan.
Recuerda que si los escogiste a ellos, y no a otros será por algo.
Recuerda que tienes motivos para confiar.
Recuerda que para tí, son los mejores.

lunes, 20 de junio de 2011

Voy a quedarme en Berlín, para toda la vida.




Llevo dos días melancólico. Escuchando todas esas canciones que te hacen llorar, para así, poder llorar más y más. Y en verdad hacen efecto. Yo creo que lo que me pasa es que me sobra líquido, y por eso tengo estas ganas irreflenables de llorar. Porque al fin y al cabo las lágrimas son agua y ocupan un volumen dentro de nosotros. Asi que cada cierto tiempo, tenemos la obligación de llorar.
Me he puesto a recordar todos los inviernos que he perdido. Y me acuerdo de ella, sentada en ese sillón junto al fuego, contándome historias de cada ciudad en la que había estado.
Tenía una voz muy especial, que te transportaba, me recordaba a una canción de Phoenix. Cuando se reía de todo aquello que nos hacía feliz, me venían los recuerdos a la mente. Nos veía en los columpios jugando a ser mayores, bajo los rayos de sol del verano. Emma siempre había sido el viaje más largo que todos queríamos hacer. Era todas las cosas de las que te acuerdas cuando llamas por teléfono. Y llegó un día en el que fue todas las camas deshechas de un motel. No sabía como ni cuando deje de seguirle la pista, creo que fue un día en la estación, cuando me dijo que se iba a Berlín. Con ella también se fueron todos los cuentos que había anhelado escribir, todas las cosas que sabría que no saldrían bien, todas mis ambiciones...

sábado, 11 de junio de 2011

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Volvió a casa después del trabajo, mirando al suelo. La verdad es que su sueño no era pasarse los días en aquella oficina, por mucho cielo que admirase desde su despacho, en aquel piso veintitrés. Ella antes cantaba. Se pasaba las noches con su guitarra en los bares más extraños de toda la ciudad.  Cantaba sus canciones, sus preguntas y sus respuestas a la vida mientras los presentes reían, ligaban, se emborrachaban o daban vueltas al limón de su copa pensando en todo lo que habían hecho, y todo lo que les quedaba por hacer. Nadie la escuchaba realmente, a veces y con suerte dos o tres, pero ¿y qué? Hacía lo que quería hacer, sin que nadie la condicionase. Era feliz, componía su vida en pentagramas sin que la gente la intimidase ni lo más mínimo.
Él hacía lo mismo con su pintura cuando se conocieron, pintaba lo que sentía sin prejuicios, sin filtros, sin esperar el aplauso ni el dinero de nadie. 
Y se habían amado igual, porque lo deseaban, porque los llenaba. Y ahora vacíos e inapetentes se preguntaban uno a espaldas de la otra, y la otra a espaldas del uno, por qué seguían juntos sin en realidad siquiera estarlo. El miedo al después era la respuesta. Pero ella, estaba dispuesta a sortearlo. Los vinilos y las cenas románticas iban a ser el comienzo de la traca final. Porque no podía seguir engañando a la única persona que siempre había sido la verdad, la única y absoluta verdad para ella.

miércoles, 8 de junio de 2011

Moon theory.

Hay mucha gente en el mundo. Somos casi 8 mil millones de personas deambulando por este planeta llamado Tierra. A veces pienso que si todos empezamos a correr en la misma dirección podemos hacer que el mundo se mueva más deprisa, a la velocidad que corran nuestras piernas, y ver aparecer el sol dos veces al día. Y de repente un día llega un huracán, y el viento cambia al sol de posición. Y todos salimos volando, y podemos tocar la luna. Pero en realidad cada uno lleva su ritmo, y actúa de una forma diferente. Buscamos tener ocupada la mente en cosas que nada tienen que ver con tocar la luna.
Un tercio de la población es hipocondríaca, cuando no son jaquecas, son dolores de espalda, insomnio... Pasamos gran parte de la vida esperando que llegue nuestro turno. El médico es un buen inhibidor de miedos y paranoias, sobre todo porque puede recetar píldoras.
Muchos emplean su tiempo en disfrazar ese paso del tiempo, una célula normal de la piel vive solo dos semanas. Otros aspiran a una generosa recompensa en el más allá, y se encomiendan a una causa suprema.
Pero se olvidaron de algo importante, sus manos nunca podrán tocar la 

luna...






 Yo hace tiempo que la tengo debajo del brazo.