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domingo, 19 de febrero de 2012

Lo contrario de lo que soñé.

Cosas que se quedan a medio camino, entre un quizá y un no pudo haber sido. Dudas que se quedaron flotando entre las manos, como todos aquellos susurros a media luz, como todas aquellas noches que se perdieron entre el humo de algún bar, y las luces tristes de la ciudad que se iba durmiendo. Instantáneas fugaces que iluminan tus ojos y te sacan sonrisas incluso cuando no quieres recordarlas. Ojalá todo fuera tan fácil como en el colegio. Te enseñaban una cosa y al final aprendías que la práctica era tan sencilla como aplicar la teoría. En la vida real nos hacemos millones de planteamientos, llegamos a conclusiones de lo que está bien y lo que está mal, lo que nos hace daño y nos impide descubrir nuevas fronteras, o aquello que representaría una felicidad casi asegurada. Pero a la hora de la verdad todo se viene abajo, y son los impulsos los que deciden por donde debemos seguir, son los engaños que se nos van metiendo en la cabeza los que guían nuestros pasos, y llega un momento en que ni te acuerdas de si estaba bien o estaba mal, si dolía o te hacía suspirar. 

4 comentarios:

Agnes dijo...

Es triste, y cierto, por eso siempre hay que intentar tener la cabeza en su sitio y dirigir esos pensamientos malos...
Un besito !;)

Caro dijo...

Es muy cierto, es muy difícil poder seguir adelante . Cuando se te pone algo malo en la cabeza te impide seguir.

Mary dijo...

Me ha gustado mucho tu entrada. Y me ha dejado pensando un rato si de verdad son los impulsos los que rigen mi día a día...
Puede que siempre sea así. Si no existieran los impulsos que sería de los remordimientos...

En fin, que me ha parecido muy interesante tu entrada y sobre todo tu blog. Era la primera vez que me pasaba, pero no creo que la última.

Un saludo ;)

Pablo JJ dijo...

Somos errores cometidos una y otra vez vueltos consejos que no se siguen. Y esas son las mejores historias.